Reportaje #5 - Mike Rezendes: “Espero que Spotlight inspire a los jóvenes periodistas porque la democracia los necesita”


Cuando Michael Rezendes empezó a trabajar como voluntario en un pequeño diario de barrio a finales de los años 70 en Boston, no sabía que más adelante ganaría un premio Pulitzer. De hecho, estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Boston con la idea de convertirse en escritor. Ahora puede decirse que le ha dedicado casi toda su vida al periodismo de investigación, principalmente en el Boston Globe (y en el equipo Spotlight), siempre intentando “hacer oír las palabras de quienes no son escuchados y de hacer del mundo un mejor lugar para vivir”. En la segunda entrevista internacional de este blog, Rezendes comparte con Matias Dice sus opiniones sobre el periodismo de investigación, la crisis del periodismo, Spotlight (tanto el equipo como la película ganadora del Oscar), y mucho más.


Allá por 1979, después de dos años de trabajar como voluntario en el East Boston Community News, le ofrecieron el trabajo de editor. Así comenzó oficialmente su carrera. Desde ese entonces que no dejó de escribir para ayudar a la gente y mejorar las cosas, algo que para él ha sido el objetivo principal a lo largo de todos estos años.  Desde aquel pequeño barrio en Boston que estaba siendo asediado por la expansión del Aeropuerto Internacional de Logan, hasta la investigación de Spotlight que desenmascaró el encubrimiento que hacía la Iglesia Católica de los abusos sexuales perpetrados por sacerdotes a nivel mundial. Mucha agua ha pasado bajo el puente desde ese momento, y Rezendes es ahora un experimentado y reconocido periodista en Estados Unidos. Para él, el periodismo está enfrentándose a una crisis que afecta mayormente a los periódicos pequeños y medianos, el periodismo local.

La crisis del periodismo

“Los medios chicos y medianos en Estados Unidos, y en otras partes del mundo, están teniendo dificultades porque internet, así de genial como es, destruyó el modelo de ingresos publicitarios tradicionales de los medios de comunicación; ya no pueden depender más de la publicidad, por eso es que están pasando un mal momento”, dijo Rezendes. Por otra parte, afirmó que en la actualidad está habiendo “una gran explosión de nuevas organizaciones de investigación que usan modelos sin fines de lucro para patrocinar su búsqueda de noticias e investigaciones”. Un nuevo modelo en el que los medios de comunicación aceptan donaciones para poder hacer su trabajo. No obstante, esto solo va para “periodismo de alto nivel”, historias que son relevantes tanto nacional como internacionalmente.

En general, Rezendes señaló que la crisis real afecta a la parte ‘menos glamorosa’ del periodismo. “Medios en todo Estados Unidos ahora no tienen el dinero para mandar un periodista a cubrir la Municipalidad o la Legislatura Estatal”, indicó. Algo que describe como “muy peligroso” porque solo los medios son los que “hacen rendir cuentas a los políticos, empresarios y líderes religiosos por lo que hacen y lo que dicen”.

Con respecto a esto, expresó: “Creo que cuando los medios no puedan sostener lo básico del periodismo, entonces se crea un caldo de cultivo para la corrupción política, el robo y otras cosas que no le hacen bien a nadie; en ese sentido, creo, el periodismo está en crisis”.


Investigando para Spotlight

Rezendes dejó su lugar en Spotlight y en el Boston Globe hace más o menos seis meses, después de 15 años de incansable trabajo. Ahora está explorando nuevas oportunidades como escribir un guion de cine/televisión, un libro, y filmar un documental (tiene una maestría en el American Film Institute de Los Angeles). Sin embargo, no puede dejar su anterior trabajo así como así: se encuentra trabajando en otro proyecto para el Globe, pero a modo freelance. Está haciendo muchas cosas al mismo tiempo. También tiene otras tantas que decir sobre Spotlight, un equipo al que se refiere como “un grupo de gente realmente talentosa con el que publicamos historias geniales”.

Matias Dice (MD): ¿Cómo definirías a Spotlight?
Mike Rezendes (MR): Es un equipo que investiga casos de corrupción, negligencia y a funcionarios que ignoran sus responsabilidades. Básicamente, para ser más claro, perseguimos a los malos y les ponemos las esposas. Hacemos rendir cuentas por lo que hacen y dicen a personas e instituciones poderosas; ese es el propósito de Spotlight.

MD: ¿Cuánto tarda una investigación de Spotlight en ser publicada?
MR: Depende. Por ejemplo, la primera historia sobre abuso sexual en la Iglesia, fue una investigación de cinco meses. Y creo que, para los estándares de Spotlight, fue bastante rápido. No es inusual que las investigaciones tarden de seis meses a un año y se publiquen en una serie de cinco a siete partes, cada una extendiéndose entre cinco mil y siete mil palabras.

MD: ¿Es común en Estados Unidos que cada medio tenga un equipo como Spotlight?
MR: Sí, lo es. La mayoría de los medios de comunicación tienen un equipo de investigación similar.

De acuerdo a Rezendes, los periodistas, editores y editoriales están descubriendo “algo que va en contra de la intuición”. Y eso es, contrario a lo que parecía ser lo más normal hace no tanto tiempo, que el periodismo de investigación es esencial para aumentar el tráfico en los sitios web y sumar más suscriptores; algo que en esta era de internet es la nueva “leche materna” del negocio de los medios (como lo eran los avisos clasificados en el pasado).

“Hubo un tiempo hace seis, siete u ocho años, en el que los medios se estaban deshaciendo de sus periodistas de investigación porque les costaban mucha plata, es caro mantener a tres o cuatro periodistas cubriendo una sola historia por seis meses o un año; pero ahora el periodismo de investigación genera lo que la gente llama ‘contenido original’, algo que por definición nadie más tiene… así que si estás buscando incrementar el tráfico de tu sitio web, una de las mejores maneras de hacerlo es tener periodismo de investigación”, explicó el periodista ganador del Pulitzer.

Y continuó: “Te puedo asegurar que cuando Spotlight publica una historia es casi siempre la más leída en bostonglobe.com por varios días, a la gente le gusta Spotlight, cree que es tarea de los medios de comunicación la de responsabilizar a políticos, empresarios y a los poderosos por lo que hacen; y creo que el día en el que los medios dejen de hacer ese tipo de periodismo, va a ser el día en el que su audiencia los va a abandonar y mucha gente quedará sin trabajo”.


MD: En Argentina hay una noción de que los textos periodísticos deben ser cortos porque la gente lee menos. Y después ves lo que hacen Spotlight, el New York Times, The Guardian, y tantos otros medios a nivel internacional y son textos largos. ¿Qué opinás al respecto?
MR: Opino que si les das menos, van a leer menos. En el Boston Globe sabemos que a la gente le gusta esta forma larga de periodismo, no solo en Spotlight, sino que cualquier historia, de cinco o diez mil palabras, repartida en partes, esas son las más leídas en bostonglobe.com. Por supuesto, tiene que estar bien escrita y estructurada. Pero este tipo de periodismo es muy popular, llama la atención de muchos lectores y atrae suscriptores.

Por eso, pienso que cuando me decís que algunos editores dicen que los artículos deben ser cortos, están perdiéndose una buena parte de la imagen. De lo que nosotros nos dimos cuenta es que sí, a la gente le gustan las historias cortas, noticiosas y que vayan al grano. Pero también quieren historias que les hagan clavar sus dientes en algo y sentir que están aprendiendo algo nuevo de una manera profunda. Los medios que ignoran la forma larga del periodismo están perdiéndose la oportunidad de atraer más lectores y suscriptores, incluso publicidad.

Internet y la primera investigación periodística que se hace viral

Rezendes trabajó en el Boston Globe desde 1989 hasta 2018, formando parte del equipo Spotlight desde el 2000. Comenzó a experimentar el paso al periodismo digital estando ahí, siendo la historia de Spotlight sobre la Iglesia encubriendo abusos probablemente la primera en hacerse viral en internet. Por supuesto, en esa época, no había ni Facebook, ni Twitter, ni Instagram.

MD: ¿Cómo afectó internet el trabajo de Spotlight?
MR: En primer lugar, nos dio un megáfono gigante. Cuando publicamos la investigación sobre los abusos sexuales en la Iglesia Católica en 2002 no existían las redes sociales, pero mucha gente estaba empezando a usar internet y había navegadores populares (no sé si te acordás de Netscape…). Creo que una de las razones por las que nuestra investigación fue tan poderosa fue porque no solamente revelamos algo verdaderamente insólito sino que también publicamos los documentos internos de la Iglesia que eran la columna vertebral de nuestras averiguaciones. Así, la gente pudo ver que no teníamos fuentes anónimas, que lo nuestro no era opinión, la gente pudo ver que lo que escribíamos eran hechos.


Creo que nuestra investigación pudo haber sido el primer trabajo periodístico en hacerse viral, se propagó por todo el mundo. Y era un trabajo a prueba de balas. Porque estaba basado en los propios documentos internos de la Iglesia. En ese sentido, internet fue una herramienta de gran ayuda.

Ahora, agregó, internet le ha dado acceso a tanta información a los periodistas (documentos de la Corte Federal, bases de datos, distintas maneras de encontrar gente, etc.) que podés hacer casi todo desde tu escritorio. “Es hasta casi divertido hacer investigaciones que en otro tiempo solían ser tediosas”, señaló. De todas maneras, insistió en que salir a la calle todavía es importante, un buen periodista debe levantarse de su escritorio e ir a reunirse con las fuentes. “Pero últimamente se está descuidando esta faceta por la increíble gran cantidad de información a la que se puede acceder desde el escritorio”, continuó.

Investigar a la Iglesia

MD: Hay una escena en la película Spotlight (2015) en la que estás hablando por teléfono con Richard Sipe y él te dice que la Iglesia eventualmente va a ir por vos y tu equipo. ¿Cómo te sentiste en ese momento y cómo es investigar a una institución tan poderosa?
MR: Fue muy abrumador e intimidante porque en ese momento Boston era, y quizás sigue siendo, la ciudad más católica de Estados Unidos. La Iglesia Católica era, sin dudas, la institución más poderosa en la ciudad de Boston y en el estado de Massachusetts. Pero, a la larga, los documentos que obtuvimos y la investigación que hicimos, todo eso fue tan grande que probaba completamente que la Iglesia estaba encubriendo casos de abuso sexual. Fue algo tan poderoso que en ese momento no pensamos en que la Iglesia iba a venir por nosotros.

Sí existió, según Rezendes, una amenaza por parte de la Iglesia de demandar a Spotlight y al Boston Globe. No obstante, fue luego de que él obtuviese los documentos incriminatorios y, en consecuencia, no se la tomaron muy en serio. Para él, desde que salió a la luz el escándalo de los abusos sexuales, la Iglesia “realmente ha perdido su autoridad moral”. Algo que para él es una tragedia porque “la Iglesia se ha posicionado en otras cuestiones importantes y ayuda mucho a los pobres alrededor del mundo”. “Es muy difícil ser católico en estos días sabiendo que 17 años después de la investigación de Spotlight el Vaticano todavía no ha resuelto cómo lidiar con este problema, es algo sumamente desalentador”.

Por otro lado, Rezendes dijo que su investigación ha tenido un impacto increíble y ha ayudado a “literalmente decenas de miles de víctimas alrededor del planeta, sobrevivientes de abuso sexual por parte de sacerdotes, para hacerles saber que no están solos, que no es su culpa, que fueron victimizados por un problema sistémico dentro de la Iglesia, los liberó para que reconstruyeran sus vidas y se animen a dar un paso adelante”.


La experiencia de la película Spotlight

Principalmente, quien hasta hace poco fuera periodista de investigación del Boston Globe tuvo dos cosas para decir sobre lo que fue trabajar con Mark Ruffalo (el actor que lo interpretó) durante la filmación de la película ganadora del Oscar, Spotlight. La primera fue que se divirtieron un montón. La segunda, que tuvieron algunos momentos incómodos. “Me hizo muchas preguntas personales para las que yo no estaba preparado, pero enseguida me di cuenta de que pasé estos últimos 20 años de mi vida haciendo preguntas personales a la gente, así que fue mi justo castigo”, bromeó.

Además, encontraron que ambos tenían mucho en común, como el gusto por los libros, la poesía, autores favoritos (el poeta Dylan Thomas, el escritor Richard Ford, Raymond Carver), la política, y más. Como blog que le presta mucha atención a los libros y la literatura, estos nombres merecen ser sumados a nuestra lista. Así como también la biografía del Papa Francisco que Rezendes se encuentra leyendo. “Todos los que tuvieron que ver con la película hicieron un gran trabajo; todos en el equipo de Spotlight saben que fuimos afortunados en que un grupo tan talentoso y generoso haya venido a hacer esta película, y no puedo imaginarme a ningún otro actor interpretándome que no sea Mark”, sostuvo.

MD: ¿Cómo fue tener a una superestrella de Hollywood como Ruffalo siguiéndote por todos lados en la redacción?
MR: Fue muy divertido. Mark se comportó como un buen periodista, realmente, porque sin que yo lo sepa entrevistó a mis colegas sobre mí y averiguó cosas de las que yo no quería que se enterara. Así que el chiste que teníamos con Mark era que si lo de la actuación no funcionaba, yo le podía encontrar un escritorio para que se sumara al equipo de Spotlight.

Rezendes también recordó que la primera vez que vieron la película, fue algo surrealista. De hecho, todos los que fueron interpretados en el largometraje se quedaron sin palabras. “Fue una experiencia tan extraña y rara, y creo que debido a ese silencio Thomas (McCarthy) y Josh (Singer), los coautores de la historia, pensaron que no nos había gustado, pero no era eso”, rememoró. “Fue impresionante”.


MD: ¿Pensás que una película así puede inspirar a una nueva generación de periodistas?
MR: Espero que sí. Particularmente por todo eso que hablamos antes. El periodismo está enfrentando un montón de problemas y de seguro no es una de las mejores maneras de ganarse la vida. Pero la democracia depende del periodismo. Creo firmemente que sin una prensa vibrante y saludable la democracia no podría sobrevivir. Entonces, es muy importante que la gente joven se inspire para empezar con este oficio. Espero que la película Spotlight, y otras películas que salieron hace poco, puedan inspirar a los jóvenes a dedicarse al periodismo porque la sociedad, sea en Estados Unidos, Argentina, o en otros países alrededor del mundo, los necesitan. Las democracias necesitan periodistas. Y los países en donde no hay democracia, probablemente los necesitan todavía más.


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